Respirando Azul Clarito

Segunda season en marcha.

Hace unas semanas que arrancó la temporada de invierno en esta parte del hemisferio sur.

Nueva Zelanda tiene un par de centros de ski, y específicamente cerca de Queenstown hay dos.

Después de dos meses y medio esperando que llegue la hora de la nieve, ya estoy trabajando de algo que me copa bastante dentro de lo que son los trabajos en épocas de viaje, SKI HIRE.

Trabajar en un rental en Australia me ayudó a que mi curriculum se llenara de nieve y pueda hacer una segunda temporada sin problemas.

Había quedado seleccionada para laburar en Cardrona, el centro de ski de Wanaka,  también en ski hire. Lo había aceptado y para esta altura ya hubiese estado viviendo en esa ciudad, ya que  me tenía que mudar para allá. Lo copado de ese laburo es que el local está en la base del cerro, es decir que todos los días iba a estar en contacto con la nieve y en los breaks podía ir a andar en snowboard. La parte no tan buena es que tendría que viajar una hora aproximadamente en micro para llegar al trabajo, adicionando mismo tiempo de viaje para la vuelta a casa. Pero el esfuerzo parecía valerlo.

Wanaka queda a unos 67 kms al noreste de Queenstown y Cardrona está a mitad de camino entre ambas ciudades. Los micros para el staff que te llevan todos los días al cerro salen desde Wanaka y pueblos cercanos, así que la mudanza era inminente.

Unos días después de aceptar la posición en este centro de ski, recibí una llamada de un rentas  en Queenstown para una entrevista. Después de media hora de charlar con los dueños y el manager, me fui con la sensación de que el puesto era mío. Y así fue.

Finalmente elegí quedarme acá, en Queenstown. Y se debe a tres motivos.

El primero, la bendita plata. Este trabajo me aseguraba más horas y estaba mejor pago que el otro en el ski resort. Mi situación financiera está en rojo hace meses, irme a Argentina de visita me dejó con un deficit importante. Estos dos meses y chirolas que pasaron desde que volví hasta que entré en este nuevo laburo, estuve trabajando de moza en un restaurant, pero muy pocas horas por semana, lo que no me ayudó para revertir mi estado.

Intenté por todos los medios conseguir un segundo trabajo para duplicar las horas y estar más tranquila, poder saldar mis deudas y empezar a ahorrar para lo que se viene. Hasta hice housekeeping que es algo que no me gusta para nada. Pero ni eso duró mucho, estaba todo muy quiet por ser temporada baja y no hubo caso. O sea que el factor dinero me pesa mucho en este momento.

Tengo que revertir mis números rojos y ahorrar para dejar la isla en octubre según los posibles planes futuros. Lamentablemente, el dinero nos condiciona las posibilidades por más que intentemos que no sea así. 

El segundo, no quería mudarme. Estaba necesitando un poco de estabilidad, tener mi lugar, con mis cosas, mi orden y mi desorden. Crearme rutinas y rituales.  Necesitaba llamar a un lugar “hogar” y ya lo había encontrado. Al menos físicamente, porque no lo siento mi hogar ni cerca. No es lo óptimo, ni me tiene tan contenta, pero al menos ya había conseguido un poquito de esa estabilidad que tanto me urgía. Pensar en tener que mudarme de nuevo me estresaba un poco, aunque de todas maneras había encontrado una casa ya cerca de Wanaka gracias a una amiga y mis futuros flatmates parecían geniales. Actualmente me encuentro buscando una habitación en otra casa, esto de tener 27 años y compartir un cuarto con otra persona, después de haber vivido tres años sola, empieza a pesar. La mugre de la cocina también, claro. Y que un ratón ande merodeando por tu comida y probando tu harina, ni te digo.

Este tema en general (tener tu lugar, tus espacios, tus tiempos) me desestabiliza un poco y me hace cuestionarme el sentido de tanto viaje. Está pasando a ser una necesidad imperiosa en mi vida y eso lleva a replantear el ritmo de vida que estoy llevando. ¿Tendrá algo que ver que estoy casi pisando los 30 ya? 

Volviendo al tema de encontrar casa en esta ciudad, pareciera que  es casi misión imposible, de hecho debo sentirme dichosa de tener techo asegurado en esta ciudad durante la temporada. Hay un deficit habitacional muy grande en este pueblo, lo que lleva al abuso mediante precios irrisorios por lugares que no valen ni dos mangos. Cada vez que en un grupo de Facebook se publica que una habitación está libre, no pasa más de media hora para que haya 30 mensajes de personas desesperadas buscando casa.

El tercero motivo, Queenstown. Es una ciudad hermosa, más bien un pueblo grande, con sus tiempos y su movimiento particular. Un lugar de paso para muchos, o de permanencia para otros. Con un paisaje que todos los días muestra un cielo de distinto color y forma. Sentía que mi tiempo acá no se había terminado, que faltaba ver más y que pasaran cosas piolas. Wanaka parecía un buen destino para vivir unos meses, pero Queenstown me pedía tiempo. El otoño en esta ciudad fue maravilloso y el invierno me susurraba a gritos que le diera su chance.

Así que cuando esta oportunidad de trabajo apareció, me cerró por todos lados.

Y la verdad es que estoy contenta con mi elección, creo que vengo pegándole con los pasos que voy dando.

La semana previa a arrancara la temporada, tuvimos unos días de training y un poco de team building, lo que sería hacer actividades para que el grupo se conozca y se creen lazos entre todos.

Fueron días moviditos en los que no paré un minuto. Un sábado fuimos todos super equipados a Coronet Peak  para surfear un poco la nieve cuando todavía estaba cerrado. Hubo que escalar con la tabla a cuestas –algo que me cuesta horrores porque mi cardio es pésimo–. A esto le siguió una barbacue (asado) al aire libre con una vista zar-pa-dí-si-ma, como pueden ver en la foto más abajo.

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Al otro había competencia de disc-golf (una especie de circuito de golf que se juega con un frisbee) pero la salteé para ir a Arrowtown porque el día estaba precioso. Me sumé a la tardecita para otra barbacue en la casa de uno de los chicos.

Y así siguieron más días de pub y cervezas con el team.

Hoy ya estoy trabajando full time, metiendo muchas horas, muchas! Pero horas que se pasan con buena onda dentro de todo, porque me tocó un grupo humano bastante copado. Estoy haciendo más de 60 horas por semana ya que arrancó el receso invernal en Australia, es decir, soy un zombie andante. Entro a las 7.15 am y salgo a las 9 pm. Llego a casa, me baño y me acuesto. Ni fuerzas para cenar tengo. Pero todo sea por seguir viajando, ¿no?

De todas maneras, esto dura solo un mes, después ya vuelve todo a la normalidad y voy a tener más tiempo para andar en snowboard.

Que es lo más lindo de todo esto y la razón por la que estoy acá. Mi tan amado SNOWBOARD!

Trato de ir a la montaña en todos mis francos. El primer día me costó un poco volver al ritmo. No soy buena, ni cerca, me cuesta y mucho, pero le meto garra, que creo que es la base de todo. No deja de ser un deporte como otro que requiere práctica y constancia.

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Acá mi sonrisota y yo en un fantástico día soleado en The Remarkables.

El deporte nunca fue lo mío, tiene lógica que sea un queso sobre la tabla. Pero me apasiona tanto que no me importa un carajo mi poca habilidad! Solo estoy necesitando una dosis importante de confianza en mi misma, que vengo trabajando en eso pero sigue costando.

La mala noticia es que me volví a joder la rodilla. Fue el primer día en Coronet Peak. Estaba andando como el orto, parecía como si nunca en mi vida me había subido a la tabla. Me caí más veces de las que puedo contar con las manos. Y en una de esas caídas la rodilla se comió el impacto.

Acá la nieve es hielo prácticamente, cosa que no ayuda a que las caídas sean tonteras.

No me dolía desde que volví de Buenos Aires. Ahora si siento dolor, no terrible pero algo, la tengo un toque inflamada y moretoneada. Estoy un poco asustada, no lo voy a negar. Claramente necesito un tratamiento. Pero no hay mucho que pueda hacer en este momento más que usar la rodillera mientras ando y listo.

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A la fecha la nieve se está haciendo desear. Coronet Peak cerró por unos días porque en las pistas cercanas a la base casi no hay nada.

Hoy no trabajé y fui a andar a The Remarkables, que es la montaña que está abierta en estos momentos. Estoy sorprendida y orgullosa de mi avance sobre la tabla. Estoy empezando a animarme a agarrar velocidad y a saltar. Vamos carajo!

Si desaparezco, ya saben, me atrapó el monstruo de las school holidays oceánicas. 

T.

5 pensamientos sobre “Segunda season en marcha.

  1. Mochi

    Que cool el snowboard Tati !! 🏂 👍 Hermosa vista, un lugar espectacular, que te hace sentir maravillado con tanto esplendor !! 😨 Salu2 desde Bs As ✌ :-) Mochi

  2. Cyndi

    Que bien que estás en lo que te gusta, y por cierto trabajando tantas horas a la semana, está buenísimo para la billetera (los números azules prontamente se irán mostrando ;)) Cuida la rodilla para que tengas miles de viajes más… :) Me alegro saber que estás bien y que los planes sigan en marcha, si lo sueñas, lo puedes hacer :D ….

    Aún sigo en Australia, me ha golpeado, escupido y todo, pero sigo dándole la pelea… besos y abrazos desde Perth…

    1. admin Autor del artículo

      Cyndi gracias por la buena onda siempre! La verdad que cuesta conectar y encontrarse pero en algún momento llega!
      Como bien decís, las horas eran necesarias para la paz mental y bancaria jaja! Cómo viene Australia? Quiero saber más! Es jodida la guacha pero tan linda! Beso grande!

  3. Pingback: Temporada de invierno en AUSTRALIA - Respirando Azul Clarito

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