Respirando Azul Clarito

Rarezas Melbourneanas

Si hay una ciudad que tiene cosas raras, esa es Melbourne. No me refiero solo al clima que cambia cada dos segundos, si no más bien algo realmente raro, como ver a solo quince minutos de plena metrópolis un lago color rosa, o pingüinos viviendo en un muelle. Ups, ¿dije pingüinos? Si, esas simpáticas aves que caminan gracioso están a solo un viaje en tram desde el CBD –Central Business District, la zona más céntrica de una ciudad–.

Una cosa de locos!

PINGUINITOS EN ST. KILDA

St. Kilda no es solo uno de los lugares más lindos en Melbourne para vivir, ni la playa elegida por la mayoría para hacer deporte y relajarse un poco. Mucho más que eso: es la casa de los pingüinos azules.

Un día durante mi primera estadía en Melbourne, mi roomie del hostel me dice si fui a ver a los penguins, y yo ¿eh, pingüinos?. Mi respuesta fue que no pensaba pagar por ver animales enjaulados. Ella me explicó que eran libres, que vivían en el puerto y se muestran  cada atardecer.

Así fue que comenzó mi historia de amor con los pingüinos azules del puerto de St. Kilda. 

Estos bonitos animales vuelven de un día agitado de nado y recreación para refugiarse en sus cómodas casitas ubicadas entre las rocas del puerto. Si bien con los sonidos que hacen sabés que están ahí, recién cuando empieza a oscurecer salen de las piedras en las que se esconden. No miden más de 40 cm, son una especie realmente chiquita, y son AZULES, aunque en la oscuridad parecen negros o grises.

Los podés ver a solo un metro de distancia, super cerca.

penguins 4

Parece que esta colonia de pingüinos se instaló alrededor de los años ’70, y hace ya muchos años hay un grupo de voluntarios que cuidan del lugar y su preservación.

Todo es muy flashero, si miras para un lado del muelle ves las luces de la gran city brillando de fondo, y si te das vuelta y mirás las rocas ves unos hermosos pingüinos azules que decidieron hacer de esa fría playa su casa. No termino de entender como hacen para soportar los días veraniegos, porque según tengo entendido siguen viviendo ahí en los meses calurosos. Misterios de la naturaleza.

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La vista del CBD desde el puerto.

También hay una especie de rata típica de la zona. Imagínense el grito que pegué cuando me paso a dos centímetros del pie! Al parecer son inofensivas, que no cunda el pánico.

pinguens 2

Ahora atención acá! Nada de molestarlos, solo pueden mirarlos desde detrás del vallado que hay para que la gente no pase a las rocas. Bajo ningún punto de vista se puede usar flash, porque eso los lastima, imagínense 50 personas bombardeándolos con flash al mismo tiempo, pobrecitos. Tampoco se puede usar el palito de selfie para tomar una foto más cercana.

Por suerte las dos veces que fui la gente respetaba totalmente esto, y cuando había un despistado (o vivo) que osaba a apuntar un flash, ya estaba alguno de los otros espectadores retándolo.

pinguens 1

¿Cómo llegar? Simple, desde el CBD o centro de Melbourne hay que tomarse un tram –el famoso metro de Melbourne– con dirección a St. Kilda. Tienen que bajarse en St. Kilda Pier, que sería el puerto. Si la memoria no me falla es una parada antes del Luna Park. Se cruza a la playita, hay que caminar sobre el muelle derechito pal’ fondo y llegaron. Consejo, lleven un abrigo porque en Melbourne nunca se sabe!

Y por favor, si van a visitarlos:

 

Respeten su espacio y no los molesten. Solo aprecien la naturaleza en su estado puro.

 

Papelito en el bolsillito, nada de hacerlo bollito y tirarlo por ahí.

 

Mantengan la voz baja para que ellos puedan hacer su vida normalmente.

 

THE PINK LAKE

pink lake 2

Antes de partir para Australia, una amiga me pidió que no deje de ir al lago rosa y le mande una foto. Cuando hice la búsqueda en internet, google me contó que el famoso lago quedaba en Western Australia, un poco –bastante– lejos de donde estaba. Las distancias en Australia son muy grandes, es un país inmenso, y el transporte es muy caro. Así que quedó tachado de la lista de cosas copadas para hacer en la islota.

Hasta que un día, otra roomie del hostel de Melbourne, me dijo que había un lago rosa a solo unos minutos de la ciudad. La reacción que tuvimos en ese momento con mi amiga Vero fue algo como: ¿eh, qué flasheas amiga?. Pero no, la roomie estaba en toda su razón.

A solo un bus de distancia había un lago no muy grande, pero puramente ROSA!

pink lake 1

¿Qué le pasa a Australia? LE PASA TODO! Parece una tontera ver un lago color rosa, pero loco es rosa! Por lo general vemos uno verdecito, azulcito, marroncito, pero rosita, no!

Esas cosas locas las podés llegar a encontrar en el Salar de Uyuni (Bolivia), por ejemplo, pero ni se te cruza que lo vas a ver a unos pocos kilómetros de una urbe como Melbourne.

Dispuestas a la aventura, junto a Vero y Eli de Dar Vuelta al Mundo, nos tomamos el bondi y en quince minutos estábamos en la zona. Se veía un puente re grande, super transitado, y lo único que había donde nos dejo el bus era un bosquecito bastante tristón.

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Eli, Vero y yo en selfie time.

Nos metimos con un poco de cagazo porque parecía medio turbio por partes, pero en un momento vimos gente que volvía de una determinada dirección. Fuimos para ese lado y ahí estaba, tan rosa como el solo. Un lago no muy grande, con el puente de fondo, color rosa chicle. Parecíamos tres boludas saltando de felicidad cuando lo vimos jaja.

Los que saben dicen que el color rosa se debe a la alta concentración de mucha cantidad de sal en el lago, sumado a las altas temperaturas en los meses de verano, que combinado con unas bacterias y la luz que le llega a las mismas hace que el lago tomo este tinte.

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De todas maneras, no me animé a tocarlo solo por si acaso me saliera un mutante de la mano.

Se supone que solo se puede ver rosa en los meses de verano o quizás primavera, pero yo fui en pleno junio –casi invierno– y seguía tan rosa como siempre.

Acá les dejo un video que hice en ese momento para que vean un poco más el lago.

¿Cómo llegar? Van a Southern Cross Station, la estación más grande de Melbourne, y en la parte donde salen los micros se toman un bus (no de larga distancia, uno normal). No estaría recordando el número, así que diríjanse al stand de info y le dicen que van a WESTGATE PARK a ver THE PINK LAKE. Recuerden llevar su MIKY –la tarjeta que necesitás para viajar en transporte público en Melbourne–. Cuando se suben al bus no tienen que preocuparse en dónde bajar, porque es la última parada del recorrido. Para la vuelta se toman el mismo, a tan solo unos metros de donde los dejó el de ida. Quince minutos y están en el lago. Facilísimo.

¿Conocen otras rarezas de esta ciudad que me haya perdido? Cuenten! 

tato.

2 pensamientos sobre “Rarezas Melbourneanas

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