Respirando Azul Clarito

Respirando + Azul + Clarito

Las cosas por su nombre

Todo necesita un nombre. El nombre define, personifica, permite visualizar y relacionar cosas. Los nombres son parte de nuestra vida por donde miremos. Nos apropiamos de ellos, los hacemos nuestros, nos permiten identificar y dar identidad. Desde el momento cero son parte de nuestro mundo. Tanto es así, que apenas abrimos por primera vez nuestros ojos, ya tenemos uno designado.

Hace años que tenía deseos de tener un blog y escribir, un lugar donde poder volcar lo que me pasa. Donde contar todas mis locuras y vivencias (que no son pocas con la corta edad que tengo!). Por supuesto, mis viajes sobro todo, mentales, físicos, espirituales, internos y externos. El motivo no lo sé, quizás sea para ayudar a mi poca memoria a no olvidar. O darle un empujón a otros que se sienten atrapados por los mismos miedos que tengo (o tenía), inspirarlos, motivarlos, o simplemente sacarles una sonrisa. La verdad es que no está muy claro aún, pero sí sé que tengo una necesidad muy grande de comunicar, de transmitir, de gritar desde acá, desde las palabras, de hacer algo con esta cabecita que no para de darle vueltas a todo, que quiere crear para creer.

Nombre, nombrecito, nombretón

Cuando la idea del blog empezó a tomar forma, el primer gran interrogante fue  “¿y cómo lo llamo?”. El nombre tenía que tener varios atributos, entre ellos que sugiera a viajar, pero sin caer en lo tradicional y trillado. Necesitaba que sea original, auténtico, que tenga identidad propia y personalidad. Que fuese leal a lo que quisiera transmitir, y por sobre todas las cosas, que me represente. Que refleje ese sentimiento tan profundo que me genera viajar.

Después de semanas de darle vuelta al asunto, de un cuaderno repleto de nombres tachados, de nubes de ideas que trataban de llegar a algún lado, me decidí. Elegí una de las primeras opciones que había pensado, el que más me gustaba desde un principio, pero el que menos sugería un blog de viajes, o al menos para la vista de los demás. Cuando hice testeo entre mis amistades, a todos era el que más les gustaba dentro las variantes, pero la mayoría sugería que use uno que se relacione directamente con la temática, osea, que iba a tener que caer en las palabras “tradicionales” que no quería usar. Al final me escuché a mí misma, algo que hace un tiempo vengo haciendo, y elegí. Desde el primer momento se llamó RESPIRANDO AZUL CLARITO, pero no lo supe hasta ese día.

Respirando + Azul + Clarito

Una pregunta que me hicieron (lógicamente) era el por qué del nombre, a que se debe. Y si bien internamente lo tengo clarísimo, me cuesta expresarlo a veces.

Respirar es el acto más puro y simple que realizamos en nuestra vida. Respirar nos permite diferenciar entre lo que está vivo y lo que no. Es lo que nos hace partícipes del hoy, del momento que estamos viviendo. Es un acto involuntario que nuestro organismo realiza de manera autónoma, sin necesidad de estar plenamente conciente de que lo estamos haciendo. Pero la cosa cambia cuando comenzamos a percibir el aire que entra y sale de nuestro cuerpo, cuando nos damos cuenta que esa sencilla acción es la que nos permite estar vivos, cuando empezamos a diferenciar entre los distintos tipos de aire. No es lo mismo estar en el microcentro porteño con 40 grados, respirando el smog de una ciudad contaminadísima, que respirar el aire puro de Caviahue (Neuquén) en plena Cordillera, o estar en Capilla del Monte (Córdoba), sentada arriba del cerro, respirando apaciblemente luego de haber subido durante cuatro horas para llegar a la cima.

El color azul es uno de mis favoritos. Es puro y tranquilizador.  Es un color que se encuentra presente en la naturaleza, es el mar, es el cielo.  Es el azul profundo de las noches estrelladas que me fascina, donde se aprecia la infinidad de este maravilloso universo. Es el azul del mar, inmenso, gigante, que al mirar el horizonte me relaja, me serena.

Ahora, ¿y si al azul le agregamos la palabra clarito?. Azul Clarito hace referencia a esos cielos celestes, con nubes blancas pomposas, que dan ganas de estar acostado sobre ellas durmiendo la siesta. O tirados en una playa, escuchando el ruido del mar mientras miramos ese cielo inmenso. O arriba de una montaña, cargándonos de la energía que el sol nos brinda, mientras le damos a nuestro cuerpo el combustible más preciado. Un cielo azul clarito me traslada a un lugar donde el aire es puro, donde mis pulmones son felices haciendo su trabajo. Me hace viajar con la mente, me ayuda a recordar cielos que viví y me llenaron el alma, me lleva a imaginar cielos que me esperan.

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Respirando en el Lago Titicaca, Copacabana, Bolivia.

Como no podía ser de otra manera, Calle 13 vuelve a estar presente, la música vió. Respirando Azul Clarito se encuentra en una estrofa de Latinoamérica, una gran canción que recomiendo escuchar si es que no la conocen.

RESPIRANDO AZUL CLARITO es vivir viviendo, es estar presente, es disfrutar el momento.

Cuando la vida los abrume, cuando sientan necesidad de desaparecer, de volar lejos, de volverse invisibles, de sentirse liberados, respiren. Respiren profundo, con los ojos cerrados, e imaginen un hermoso cielo color Azul Clarito. Les aseguro que el mundo va a parecer un lugar mejor, que no todo está tan mal, que los problemas tienen solución. Simplemente, respiren.

 

Acá les dejo otro tema de Calle 13, Respira el Momento (fanática la piba jaja!). Que lo disfruten.

Pura vida viajeros!

Tato.

4 pensamientos sobre “Respirando + Azul + Clarito

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