Respirando Azul Clarito

Consejos random para un viaje largo

Estoy en vísperas de cumplir dos años de viaje. O más bien, dos años de vida fuera de la zona de confort y de la rutina. De esa cotidianidad concebida por el día a día dentro de una gran ciudad.

Este tiempo en movimiento me hizo aprender muchas cosas y cuestionarme máximas que llevaba conmigo como estandarte.

Llegó el momento de contar algunas experiencias que quizás puedan servirte si estás por dar ese gran paso. Ya sea una viaje hiper largo sin fecha de retorno o uno con ticket de vuelta, lo que vale son las ganas de viajar.

DEJO TODO Y ME VOY

Un mes, seis, un año o un pasaje solo de ida. No importa el tiempo, si no más bien el sentido que para vos tenga tu viaje.

Dejar todo y salir a recorrer el mundo no es para cualquiera. Esa es la posta, no te la voy a caretear.

Por más que soñemos con la idea –tan romántica e idealizada que está–, puede que no sea lo que realmente querés. Quizás ni lo sabés y te das cuenta de eso una vez que te encuentres en la ruta. Puede que la ficha te caiga cuando extrañes tener tu cama, la juntada de los miércoles con la banda, o los ravioles de la abuela los domingos. Hay muchas cosas que empiezan a pesar una vez que los kilómetros se van sumando.

Con esto no quiero decirte que no lo hagas, que te va a ir mal, o whatever. Al contrario, si tenés el deseo latente, hacelo!!! No lo dudes un minuto más. Esta vida está para materializar lo que nuestra mente proyecta.

Después verás si eso de dejar todo era lo tuyo o te iba más otro tipo de viaje. Solo el camino te va a llevar a darte cuenta de qué es lo que realmente querés.

A mi me pasó que tenía una idea en la cabeza cuando tomé la decisión de cortar con todo y salir a recorrer el mundo. Siempre había querido viajar sin fecha de regreso, soñaba con una vida en movimiento, nómade, conociendo lugares y culturas diferentes cada día. Creí que nunca iba a poder hacerlo por la el ritmo de vida que llevaba en Buenos Aires y la proyección de futuro que tenía en ese momento. Hasta que un día las circunstancias cambiaron y lo hice, vendí todo lo que tenía a mano, deshabite el depto de Castelar en el que vivía hacía tres años y me tomé un avión sin fecha de regreso. Flasheaba que después de un año en Australia, iba a viajar otros dos por Asia y recién ahí vería si volvía o qué carajo hacía de mi vida.

Pero no, todo este plan mental que tan bien pensado tenía, no me pasó. Estando en el medio del viaje empecé a sentir que faltaba algo, por más que amara viajar desde lo más profundo de mi esencia.

Sentí que viajando por viajar me estaba perdiendo a mi misma, más que encontrándo. Entendí que necesitaba hacer base unos cuántos meses en el mismo lugar, conocer las calles, dónde tomarme ese café humeante y escribir tranquila, poder reconocer a la gente por la calle al caminar. En resumen, me estaba faltando un hogar.

Entendí que necesitaba un eje conductor, que el viajar en si mismo no me estaba resultando motivador. Ahí apareció un gran amor, el snowboard y, por consiguiente, hacer temporadas de invierno. Cuando esto se me hizo claro, recién en ese momento las cosas comenzaron a cobrar más sentido.

Hoy disfruto más viajar uno o dos meses entre temporada y temporada, y saber que vuelvo a un hogar por un periodo largo.

Todo es más lindo arriba de una tabla. PH: Flor Espindola

El tiempo de tu viaje va a depender de vos y de tu realidad. No sos más o menos viajero por cuántos días tachaste en el calendario sin volver a casa de visita.

Si tu ritmo de vida solo te permite un mes de vacaciones, pues perfecto. Si decidís pedirte una licencia de más tiempo y viajar un par de meses para luego regresar, excelente. Si te vas con la intención de viajar tres años y al primero ya estás de vuelta por esas cosas locas de la vida, no regrets my friend, hiciste lo que sentiste!

10 CIUDADES EN 15 DIAS, NO!

Hay tantos lugares para conocer que es difícil decidir para donde arrancar. No vas a poder visitar todo de una, así que tomátelo con calma y no pretendas hacer 20 ciudades del SEA en un mes. La vas a terminar pasando como el culo, viendo nada, agotado y vas a volver hecho un piltrafa con una cámara llena de fotos de lugares que apenas apreciaste con tus ojos.

Le ecuación menos es más en relación a viajes aplica bastante. Desde mi experiencia, disfruto mucho más el tipo slow-travel que la otra variante. Hace unos años fui por primera vez al Sudeste Asiático por un mes, UN MES EN EL QUE VISITE CINCO PAISES! ¿Era necesario? No. Podría haber hecho dos o tres y disfrutarlos el triple.

Entiendo que si solo tenés 15 días de vacaciones al año, vas a querer aprovecharlos al máximo. Pero intentá que haya un equilibrio para que todo sea más enriquecedor y no termines con la lengua afuera a punto de perder el último avión.

LA GRAN PELEA GRAN: MOCHILA VS VALIJA

Este tema está saturadísimo, pero sigue estando presente en las conversaciones viajeras. Pareciera como si tuvieras que elegir entre Dumbledore y Voldemort, solo que acá no sabés quién es quién. Es una gran decisión y no te voy a mentir, todavía sigo rebotando entre las dos opciones.

A la hora de elegir, hay que tener en cuenta el destino al que estás viajando, por cuánto tiempo, dónde vas a parar, etc, etc, etc. 

La mochila es un gol, te da una independencia que la valija no. Es práctica, te permite mayor movilidad, disponer de tus brazos, poder caminar por lugares que con valija sería un parto. La usás de apoyo en las largas esperas aeroportuarias. La revoleás para cualquier lado y se la banca. Es cómoda si vas a cambiar de destinos con frecuencia y más si te vas a trasladar en distintos medios (por ejemplo un barco).

Mucho a favor tiene la mochilita, aunque también tiene su lado oscuro. Todo el peso va en tu espalda, vas a plantearte mil veces porqué agarraste esa remera de más o le compraste un souvenir a tu primo. Caminar con 40 grados a la sombra cargando la mochi, vaya suplicio. Si viajás a un lugar donde haga frío, el espacio te limita mucho el abrigo que vas a llevar. Desarmarla y volverla a armar cada día termina siendo agotador (es ley que lo que necesitás justo quedó abajo de todo, sabelo).

La valija también tiene pros. Tenés la ropa un poco más ordenada. La estructura es más rígida, con lo cuál el riesgo de que se rompa algo frágil es menor. Si es de esas con cuatro rueditas, moverla en lugares planos es un placer. Tu espalda agradecida.

Si hacés un viaje corto, con una carry on estás hecho y no pesa nada.

Si miramos lo malo, te limita bastante. No deja de ser un bodoque que tenés que arrastrarlo para todos lados. Si te movés por grandes ciudades, no vas a tener problemas. Pero si te vas a lugares menos preparados, por ejemplo una isla, te diría que no es buena idea.

No significa que una sea mejor que la otra. Como todo en lo relacionado a viajes, va en gusto del viajero. 

Las gordas listas para volar. Vayan poniendo la pava que en breve estamos. #acasita ♥️🌎

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Desde mi experiencia te puedo contar que viajé con las dos. Por lo general siempre fue con mochila, hasta este último viaje que cambié a valija.

Quería probar viajar distinto y como pasaba de invierno a invierno tenía muchas cosas para mover. Además de que mi espalda y rodillas no estaban bien como para soportar a la gorda. Y no soy de esas que saben viajar livianas justamente… por lo que cargar 18 kg en la espalda más otros 7 en el frente no era una opción.

El viaje por Nueva Zelanda con valija no fue buena idea porque lo hice a dedo. Si bien no tuve problemas para que me levanten en la ruta, por momentos resultaba medio engorroso. Uno de los tramos lo hice en un camión gigante y el compartimiento media tres veces mi tamaño, subir la valija costó un poquito.

En el transcurso del viaje se me rompió una de las ruedas, por el peso y porque era de muy mala la calidad. De ahí en adelante fue durísimo andar con la valija.

El siguiente destino no ayudó, Malasia. Acá si que tengo que reconocer que la pasé mal, no veía la hora de estar en Andorra y tener todo en un placard.

Visité Langkawi, una isla que como todas las de Asia, no está preparada para que alguien le caiga con valija. Menos del tamaño de la mía. Luego siguió Cameron Highlands, mucho peor. Las veredas estaban llenas de desniveles y escaleras, y yo con la cabrona ruedita rota. Kuala Lumpur al ser ciudad ya no costó tanto.

Juro que sentí un alivio tan grande cuando llegué a Andorra y una vez instalada pude desarmar la valija. Momento de éxtasis supremo.

Después de esta experiencia puedo decirte que prefiero un poco más la mochila. Aunque no descarto volver a usar valija.

SACA UN SEGURO DE VIAJE

Nunca sabés que puede pasarte, no tenés nada asegurado ni en la vida ni en un viaje. Si te pasa algo estando en tu ciudad, tenés muchas maneras de resolverlo. Si te pasa estando solo, a miles de kilómetros de distancia, en un pueblo ínfimo donde nadie entiende tu idioma, la cosa cambia. Hay seguros de viaje de diferentes tipos y presupuestos, buscá opciones hasta que des con algo que te cierre y sirva.

Algunas tarjetas de crédito te ofrecen cobertura para viajes. Fijate si la tuya te cubre.

NO DES DE BAJA LA OBRA SOCIAL

Esto es algo que no sabía que se podía hacer y cuando me enteré ya era muy muy tarde.

Si tenés obra social prepaga, es posible que puedas dejarla en pausa avisando que te vas de viaje por cierta cantidad de tiempo. Eso hace que no la pagues en tu ausencia, pero que no pierdas la condición de socio ni la antiguedad.

¿Por qué es importante? Porque si volvés de visita un mes, por ejemplo, la podés activar y hacerte todos los controles habidos y por haber antes de volver a partir.

Yo no lo hice por ignorancia del tema. Tenía una muy buena obra social por el laburo y no se me cruzó que podía mantenerla de forma particular y ponerla en pausa al desvincularme del banco para el que trabajaba.

Cuando volví de visita por dos meses y quise darme de alta para chequeos y otros menesteres, no me aceptaron. Como había utilizado medicación psiquiátrica durante un tiempo, pretendían que me hiciera mil estudios –que tenía que pagar, claro– para que ellos evaluaran si les convenía aceptarme de nuevo. Si la hubiese tenido pausada, todo hubiese sido más fácil.

Otra opción si no tenés obra social y volvés de visita después de un viaje largo, es anotarte en algún centro médico privado de tu barrio para hacerte todo los chequeos que necesites.

Considero que es una buena idea aprovechar la visita a la familia para pasar por el médico y controlar que todo este ok. Gracias a eso me enteré que estaba muy cerca de tener diabetes y pude agarrarlo a tiempo.

MEDICINA DEL VIAJERO Y BOTIQUIN

Antes de un viaje, es recomendable pasar por el médico y comentarle que sitios vas a visitar. Hay centros especializados en medicina del viajero que ya tienen toda la info preparada por región.

De esta manera te asegurás tener todas las vacunas necesarias, ya se por prevención de contagio o porque en el destino te pidan alguna para ingresar (ejemplo típico la vacuna de la fiebre amarilla para el Sudeste). También te recomiendan qué llevar en tu botiquín de viajes. El botiquín es clave, va a ser tu salvavidas en caso de urgencias.

En el mío siempre tengo ibuprofeno, amoxilina, buscapina o algo para el estámago, remedio para vómitos y diarrea, óvulos, diclofenac y vendas.

MOVERSE BARATO

Hay muchas formas de moverse sin gastar una fortuna.

Los vuelos low-cost son la principal. Conseguís ofertas por muy poca plata, solo es cuestión de buscar sin muchas restricciones. Permitite modificar tu ruta si eso te significa un gran ahorro en transporte. Hay varios buscadores de vuelos que van bien, pero Skyscanner está entre los mejorcitos.

Si vas a viajar por tierra, alquilar un auto es una gran idea. Podés recogerlo en una ciudad y devolverlo en otra. Si son varias personas, se comparte el gasto y sale más barato. Los roadtrips son lo mejor que te pueden pasar en un viaje. Los chicos de viajemos.com tienen buenos precios y muchas promos para chequear! (*)

Siguiendo el viaje por tierra, otra opción es hacer carpooling. Es un sistema de viaje que se coordina de forma online. Una persona ofrece espacio es un auto para determinada ruta y fecha. Si desde el otro lado hay alguien que coincide con ambas, se comparte el viaje por una suma razonable. Termina siendo mucho más barato que un bus.

Viajar en bus o en tren son las maneras más clásicas. Pero a veces resultan más costosas que un avión low-cost o un carpooling.

El famoso dedo es la forma más económica y buena onda de moverse sin dudas. Me recorrí toda la Isla Sur de Nueva Zelanda a dedo y fue de las experiencias más lindas que tuve viajando.

Una chanchita boliviana. Tupiza, Bolivia.

ALOJARSE BARATO

Couchsurfing es una gran manera de viajar sin gastar en alojamiento, y a la vez, conocer personas locales e interactuar de otra manera con el lugar. Por lo general, las experiencias siempre son positivas y te permiten hacer amigos a lo largo del globo.

Con AirBnb podés alquilar una habitación dentro de una casa (o un departamento entero) por buenos precios. Si viajás en pareja o con amigos, esta opción es genial. Te sale más barato que un hostel muchas veces y tenés más privacidad. Entrando a este link tenés crédito para la primera vez que te hospedes por AirBnb y me ayudás a mi a seguir viajando!!

Los hostel son la elección de la mayoría de los bakcpackers. Hospedajes económicos con buena vibra. Conocés gente de todos lados con la que podés seguir parte del viaje o pasar tan solo un buen momento ahí. Tenés que estar dispuesto a compartir habitación, baño y cocina con extraños, eso sí.

Depende del lugar que visites, podés encontrar hoteles a buen precio (*). Nunca descarto esta opción porque a veces aparecen cosas copadas y está bueno tener un poco de privacidad, más si estás haciendo un viaje largo.

VISADOS

Antes de arrancar el viaje, chequeá bien si necesitás visa para cada país dependiendo tu nacionalidad. Hay países que no te piden nada para ingresar, otros una visa on arrival que la tramitás en el aeropuerto mismo o en la frontera, y están los que requieren solicitar una desde tu país de origen.

Mirando esto con anticipación te vas a ahorrar unos cuantos dolores de cabeza y pérdida de tiempo.

LA ERA TECNOLOGICA

Qué aparatos tecnológicos llevar con vos al viaje va a depender de tus necesidades. Yo particularmente viajo con celular, notebook, un Kindle y dos cámaras.

El teléfono hoy en día es casi indispensable, sirve como medio de comunicación con tu gente, además de ser útil para buscar vuelos, hostels, info, etc.

Si vas a trabajar remotamente durante el viaje, la notebook va a ser clave. Si no es tu caso, pero aún así querés tener algo más que el celular, una tablet es lo tuyo.

Sumado al teléfono y la compu, llevo un Kindle con unos cuantos libros. Amo los libros en papel, pero en un viaje movido todo suma peso y un e-book te soluciona ese detalle.

La cámara es otra de mis compañeras en la ruta. Pesa bocha, pero no se me cruzaría viajar sin ella. Aparte de la Nikon, ando con una Fujifilm instantánea que me vuelve loca!

CONSEJO AMIGO

Viajá. Conocé. Disfrutá. Probá todas las comidas y sabores distintos. Hacete mil amigos de distintas nacionalidades. Aprendé a decir palabras en otro idioma. Besá todas las veces que puedas. Hacé el amor en lugares inhóspitos. Enamorate. Viví la intensidad del viaje en cuerpo y alma. Sé vos, cien por ciento vos, que si hay algo que el viajar te permite, es eso. Liberate. Dejá tus prejuicios. Rompé las reglas. Reinventate. Escribí. Escuchá. Gritá fuerte. Reí. Llorá. Bailá, bailá mucho. Caminá y perdete muchas veces. Que la lluvia te alcance. Que la naturaleza te deje sin voz. Abrí bien los ojos que hay mucho maravilloso ahí afuera esperándote.

Akaroa, Nueva Zelanda.

(*) Aclaración: “Este es un post patrocinado, esto significa que he recibido uno o más productos o servicios mencionados en este artículo de manera gratuita o una compensación económica por mencionar la marca en este artículo. Si existen, mis opiniones son independientes y están basadas en mi percepción real sobre el producto o servicio”

4 pensamientos sobre “Consejos random para un viaje largo

  1. Noelia May

    😊 me encantó el post.
    Despojado de prejuicios y de preconceptos, cada quién viaja lo que puede o quiere y cómo puede o quiere.
    Lo importante es mover-se. Lo que no se mueve, no cambia, no mejora.
    Besos gigantes, Ta.

    1. admin Autor del artículo

      Exacto, cada uno con sus posibilidades y ganas puede hacer un gran viaje. Y no hay que olvidar el viaje más importante de todos, hacia uno mismo.

  2. Ezequiel

    Gracias!!! Buen post, me ayudo y te ayude ;-)
    La pregunta es: si ya regresaste a tu citio, como es recomenzar? como fue? y luego te vas 2 meses o 3 y recomenzas… y asi?

    1. admin Autor del artículo

      Hola Eze, que bueno que sirva y gracias a vos también!
      Mira, la realidad es que yo todavía no volví a vivir en mi ciudad (Buenos Aires). Pero de todas maneras, como bien decís, cada un período de tiempo vuelvo a re-comenzar nuevamente. Estos últimos dos años viví viajando/trabajando en distintos lugares y más que nada haciendo temporadas. Cada vez que un lugar cumple su ciclo, o se termina la temporada, toca moverse y volver a empezar de cero en otro sitio.
      El proceso es desgastante, no te voy a mentir. Me planteo muchas veces el instalarme en un lugar y quedarme quieta, pero al momento no lo tengo 100 por ciento decidido.
      Conozco personas que viajan algunos meses y luego vuelven a su vida habitual en su ciudad. Depende mucho de la situación de cada uno me parece. ¿Cuál es tu idea?
      Saludos!

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